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VIÑA ERRAZURIZ
HISTORIA
Don Maximiano nació en Santiago de Chile en 1832. Pertenecía a una de las familias más tradicionales de la sociedad chilena. El primer Errázuriz que llegó a Chile fue Don Francisco Errázuriz, español de origen vasco que llegó en 1753. En más de dos siglos de historia miembros de esta familia han estado ligados a los más fundamentales sucesos históricos, cambios culturales, sociales y políticos. Los Errázuriz han dado a la nación cuatro presidentes de la república, 2 arzobispos de Santiago, diplomáticos, escritores, industriales; hombres que han ayudado a construir el país y que le han dado grandeza y prestigio.
Don Maximiano estudió en Santiago y luego se radicó en Valparaíso, uno de los principales puertos de la época. En esos años conoce a quien sería su esposa, doña Amalia Urmeneta, hija de don José Tomás Urmeneta, el hombre más rico de Chile en ese tiempo. Se casaron el año 1855, ella tenía 18 años, él 22.
Don Maximiano se asocia con su suegro en una empresa productora de cobre, una de las mayores riquezas naturales de Chile. Esta empresa llegó a representar un tercio de la producción mundial de cobre. En 1856, crea la Compañía de gas de Santiago, empresa encargada de establecer el alumbrado público de la capital.
La pareja se traslada a vivir al norte del país, en Guayacán, en donde don Maximiano trabaja duramente administrando las actividades productivas del negocio minero. Esperando su cuarto hijo, doña Amalia debe trasladarse a Santiago a vivir con su suegra, por razones de salud. Después del nacimiento de su hijo Rafael, doña Amalia no se recupera y muere en 1861, a los 24 años.
Don Maximiano deja a los niños al cuidado de su madre y se traslada del norte a Valparaíso para estar más cerca de ellos. Antes de un año, apoyado por su familia que lo veía desconsolado, emprende un largo viaje a Europa, satisfaciendo su interés por la historia y el arte.
Junto con su intensa dedicación a sus empresas, don Maximiano participa activamente en la vida pública de su país. A los 25 años ocupó por primera vez un asiento en la Cámara de Diputados. Fue elegido diputado por tres períodos, para luego ser elegido Senador de la República por 9 años. Le correspondió participar activamente en tareas diplomáticas en Estados Unidos y el reino Unido por encargo del gobierno. Incluso en una oportunidad, demostró su amor por su país avalando operaciones comerciales de la nación con su fortuna personal.
En 1870, siguiendo el ejemplo de su suegro, decide iniciar la plantación de viñedos en Panquehue, localidad ubicada al norte de Santiago, en el valle de Aconcagua. A diferencia de otras familias que formaron viñedos en las cercanías de Santiago, él prefiere un lugar más alejado de la capital, siguiendo su vocación de pionero. Cuando decidió plantar sus viñedos en esa zona señaló: "de la mejor tierra, el mejor vino".
La plantación fue modelo de trazado, bien cuidada y ordenada, que dejó en evidencia a don Maximiano como un empresario que también podía trabajar con la naturaleza. Decía: "a la vid es necesario cuidarla y atarse a ella más que a una obra de arte, porque la vida de la vid es paralela a la del hombre. A la parra se le quiere y se le educa como a los humanos, no se le deja crecer desordenadamente, porque para dar frutos, hay que evitar extenderse en hojas vanas". Don Maximiano alcanzó a plantar 300 hectáreas en Panquehue. Posteriormente, su hijo Rafael las aumentó del mundo en manos de un sólo propietario.
En 1871, conoce a doña Carmen Valdés, hija del Intendente de Valparaíso, con quién se casa. Inicia la construcción de una gran casa en Panquehue, junto a un hermoso parque diseñado por paisajistas franceses. Será el lugar de descanso de la nueva pareja.
El destino quiere otra cosa. Durante el mismo año 1871 deben efectuarse elecciones presidenciales. Lamentablemente para don Maximiano, los candidatos son muy cercanos a él : su hermanastro Rafael Errázuriz y su suegro José Tomás Urmeneta. Siendo él un personaje de gran influencia en la política chilena, decide que la única solución para no verse obligado a tomar partido es alejarse de Chile. Viaja a París con su nueva esposa e hijos. A su regreso, en las regiones del trópico, Carmen contrae la fiebre amarilla y sólo alcanza a regresar a Chile para morir junto a su familia.
Con fortaleza inquebrantable, don Maximiano continúa con sus actividades y se concentra en la educación de sus hijos. Decide construir una nueva casa en Santiago a donde se muda para alejarse de los recuerdos. Este edificio, que en la actualidad ocupa la Embajada de Brasil, es uno de los más bellos de la capital.
En 1878 muere su ex suegro y socio, don José Tomás Urmeneta. Junto con formar una nueva sociedad con sus hijos, decide iniciar su retirada paulatina del mundo de los negocios, la diplomacia y la política.
En 1883, con sus hijos ya casados, se radica definitivamente en Panquehue junto a sus viñedos, vendiendo su casa en Santiago. Decide vivir en la casa de administración del campo. Nunca uso la mansión construida para vivir con su segunda esposa. A los 48 años, transforma su vida complementa y se dedica a la oración y a ayudar a los más pobres. En la tranquilidad de Panquehue, vive austeramente, se dedica a construir casas para sus trabajadores, funda una escuela y levanta una iglesia. También entrega una parte importante de su colección de obras de arte a fundaciones dedicadas a ayudar a los más necesitados.
En 1890, a los 58 años, fallece don Maximiano Errázuriz
HISTORIA Y FILOSOFIA
Chile es la tierra de la Cordillera de los Andes, de un clima Mediterráneo templado y de vinos finos. En las más afamadas regiones vitivinícolas de Chile se producen vinos de primera calidad, y es en estos valles precisamente en donde Viña Errázuriz ha estado produciendo vinos finos por más de 128 años.
Don Maximiano Errázuriz fundó Viña Errázuriz en 1870 en el Valle de Aconcagua, a 100 kilómetros al norte de Santiago. Este valle se caracteriza por ser frío y lluvioso en Invierno, pero caluroso y seco en los veranos. Fuertemente influenciado por brisas húmedas provenientes del Océano Pacífico, es un lugar ideal para el crecimiento de las uvas. Don Maximiano importó los más finos clones desde Francia y con tenacidad y perseverancia transformó esta tierra estéril en un viñedo de clase mundial.
Hoy, la tradición de calidad vive en el descendiente directo de Don Maximiano, Eduardo Chadwick. Eduardo es la sexta generación de su familia relacionado con el negocio de los vinos.
Eduardo ha supervisado la modernización del arte de hacer vino en esta histórica empresa, cuidando en mantener al mismo tiempo la identidad propia de nuestros vinos. Dedicada exclusivamente a la producción de vinos de calidad superior, Viña Errázuriz se ha construido la reputación de ser "La mejor viña de Chile".
La filosofía de Viña Errázuriz fue muy bien expresada por el propio Don Maximiano al decir: "De la mejor tierra, el mejor vino". En todos sus viñedos, Viña Errázuriz centra sus esfuerzos en producir vinos finos, controlando para ello cada etapa del proceso, desde el correcto crecimiento de las uvas en nuestros, hasta la elaboración del vino utilizando técnicas que sean lo más naturales posibles. Se ha puesto énfasis en el delicado manejo de los vinos, con la tarea de producir vinos de gran elegancia y complejidad. Su dinamismo y pasión por el vino han hecho de Viña Errázuriz un productor de vinos de reconocida calidad internacional.
PRESIDENTE
Eduardo Chadwick comenzó su carrera en el mundo del vino a los 23 años, luego de graduarse con un Master en Ingeniería Industrial en la Universidad Católica de Chile en 1983, tras lo cual se unió a su padre, Alfonso Chadwick, en la bodega familiar Viña Errázuriz. Eduardo representa a la sexta generación dueña y administradora de esta viña, fundada por don Maximiano Errázuriz en el año 1870.
En el año 1983, mientras aprendía a través de su padre viticultura y el arte de elaborar vinos, Eduardo vislumbró el gran potencial de Chile para producir vinos finos. En 1985, Eduardo visitó la feria Vinexpo en Burdeos, Francia. Tal fue la impresión que se llevó el joven Eduardo al conocer las técnicas de elaboración de vino utilizadas en ese país que decidió quedarse en Francia para luego perfeccionar sus conocimientos en el Instituto de Enología de Burdeos. Esta experiencia le inspiró un verdadero amor por los viajes y el deseo de aprender más acerca del arte de elaborar vinos finos. Sus visitas a Borgoña, Napa y Toscana, entre una larga lista de famosas regiones vitivinícolas del mundo, inspirarían e influenciarían la elaboración del vino en Viña Errázuriz.
Tal ha sido el entusiasmo de Eduardo que viajar se ha convertido en una rutina para él y para el equipo técnico de la viña, quienes visitan cada año regiones productoras de vinos finos con el propósito de refinar también sus propias técnicas vitivinícolas.
Así, desde comienzos de 1985 hasta principios de los años noventa, Eduardo se embarcó en la tarea de implementar nuevas tecnologías de viticultura y en modernizar los equipos de la empresa familiar.
Desarrolló Don Maximiano Founder's Reserve, el primer vino Ultra-Premium de Viña Errázuriz. En su elaboración, sólo se utilizó fruta proveniente de las mejores parras de las laderas del magnífico viñedo Don Maximiano. Eduardo, además, comenzó a expandir los viñedos en el Valle del Aconcagua y a experimentar con nuevos clones y variedades como Shiraz y Sangiovese. También adquirió una nueva propiedad en el Valle de Casablanca llamada "La Escultura", en donde se producen vinos Sauvignon Blanc, Chardonnay y Pinot Noir de alta calidad.
Alfonso Chadwick Errázuriz falleció en 1993 y Eduardo se convirtió en presidente de Viña Errázuriz, continuando el gran legado de su padre: la pasión por el vino y la búsqueda de la excelencia.
En 1994, junto a Maison Louis Jadot, en Borgoña, formó la Agencia Hatch Mansfield, en el Reino Unido -organismo del cual hasta el día de hoy continúa siendo su presidente- con el fin de distribuir vinos de Viña Errázuriz y también otros vinos finos. Además, ese mismo año, Eduardo pasó a ser el director de la Asociación de Exportación de vino chileno, con sus oficinas principales en Santiago de Chile, y continúa promoviendo de forma activa los vinos chilenos en todo el mundo.
En 1995, Eduardo formó una sociedad con la Viña Robert Mondavi de Napa, California. Su sueño era producir un vino chileno que estuviese a la altura de los mejores del mundo; de esta forma, dicho vino, bautizado "Seña", fue lanzado al mercado en enero de 1997.
Al mismo tiempo fueron incorporados los vinos Super Premium Arboleda y la línea Caliterra, provenientes de varias apelaciones chilenas, los cuales, en la actualidad, son comercializados en todo el mundo.
Actualmente y como una forma de fomentar la verdadera expresión de terroir de su vino ícono, Seña, Eduardo está llevando a cabo un proceso de transformación de esta viña para que en ella se elaboren vinos biodinámicos.
Al mismo tiempo, Eduardo está sumamente interesado en educar a los consumidores sobre el potencial de Chile como productor de vinos finos. Así, en el año 1999, Viña Errázuriz se convirtió en uno de los auspiciadores principales del Instituto Masters of Wine del Reino Unido, ofreciendo de esta manera su colaboración a dicho organismo. La función del instituto es promover la educación vitivinícola al más alto nivel en el ámbito internacional, filosofía que Eduardo comparte y promueve activamente.
En el año 2002 Eduardo introdujo al mundo un nuevo proyecto: Viñedo Chadwick, dando a conocer así la cosecha 1999. Este vino tinto Ultra-Premium, que rememora a su padre Don Alfonso Chadwick, está elaborado con frutos provenientes del viñedo ubicado en la residencia original de los Chadwick, en el Valle del Maipo. Este es un lugar histórico, poseedor de un terroir de gran calidad, en donde alguna vez estuvo la cancha de polo en la cual Don Alfonso practicaba su deporte favorito.
En el año 2003, Eduardo fue invitado como orador a la conferencia anual de Wine and Spirits Education Trust, en Londres, organización que tiene como misión educar y promocionar la cultura vitivinícola. El tema de la conferencia fue "Chile, una historia de éxitos, ¿pero hacia dónde vamos ahora?"
En enero del año 2004, un evento histórico se llevó a cabo en Berlín. Como parte de una cata a ciegas de vinos premier cru, de origen francés e italiano, y de los mejores vinos de viña Errázuriz, Eduardo presentó sus vinos íconos: Viñedo Chadwick 2000 y 2001, Seña y Don Maximiano Founder's Reserve. En este evento dirigido por Steven Spurrier, algunos de los más respetados periodistas especializados en el área, escritores y consumidores, estos tres vinos superaron en competencia a los famosos vinos Château Lafite, Château Margaux, Château Latour y a vinos de culto italianos como Tignanello, Sassicaia, Solaia y Guado al Tasso. Viñedo Chadwick 2000 y Seña 2001 se ubicaron en primer y segundo lugar respectivamente, hecho que Jancis Robinson consideró como un hito para la industria vitivinícola chilena, ahora conocido simplemente como la "Cata de Berlín".
En Julio de 2005, la revista Decanter eligió a Eduardo Chadwick como una de las 50 personas más influyentes en la industria del vino y Viña Errázuriz, a su vez, fue considerada como referente de calidad entre los vinos chilenos.
En diciembre de 2005, Eduardo se integró como miembro a la "Cofradía del Mérito Vitivinícola", sociedad formada en 1983 por un grupo selecto de productores, académicos y distinguidas personalidades de la industria vitivinícola chilena. La Cofradía tiene como fin cuidar la autenticidad, calidad e imagen del vino chileno. Por más de una década, esta importante organización ha fomentado los valores éticos en la elaboración de vinos chilenos.
Eduardo y su esposa, María Eugenia, se casaron en 1987 y tienen cuatro hijas. Cuando no está en la viña o de viaje por el mundo, Eduardo disfruta jugando tenis, esquiando o practicando andinismo. Recientemente escaló el Monte Aconcagua, cuyas quebradas proveen de agua el terroir de los viñedos Don Maximiano. El Monte Aconcagua es la cumbre más alta de occidente con 6.962 metros de altura.
Francisco nació en Santiago en 1969, y desde el 2003 es Enólogo Jefe de Viña Errázuriz. Es Ingeniero Agrónomo de la Universidad de Chile, y posee una Maestría de la Facultad de Enología de la Universidad de Bordeaux (Diplôme d'Etudes Supérieurs Spécialisées) el cual cursó becado por el gobierno Francés.
Durante su carrera, Francisco ha participado en vendimias en Francia, en Languedoc-Roussillon, asisitiendo al enólogo Michel Laroche, en Pomerol en Le Bon Pasteur, una de las viñas renombradas de Michel Rolland y en Sancerre en el Chateau de Sancerre, famoso por sus vinos blancos. En los Estados Unidos trabajó en Hallcrest Winery, la primera viña Californiana en obtener certificado orgánico. Ha participado en numerosas giras técnicas por Francia, Nueva Zelandia, Italia, Australia y Argentina.
En Chile trabajó cuatro años como Enólogo Asistente de Casa Lapostolle, antes de ingresar a Viña Errázuriz.
Francisco habla inglés y francés perfectamente y su afición por la aviación lo llevó a conseguir su licencia como piloto de monomotores en 1998.
Con su señora de nacionalidad francesa tienen una pequeña hija.
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VIÑEDOS EN ACONCAGUA
El Valle del Aconcagua posee un clima Mediterráneo con cálidos veranos refrescados por la Corriente de Humboldt
y por frescas brisas provenientes del Océano Pacifico. Esta influencia permite una larga temporada de crecimiento
en donde la maduración se logra de dos a tres semanas más tarde que cualquier otra región vitivinícola de Chile. La maduración tardía realza los sabores, intensidad y concentración en nuestros vinos. |
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El promedio de lluvias en el valle es de 250mm y sólo se presenta durante el invierno, lo que permite obtener vinos
más concentrados. Este bajo nivel equivale aproximadamente a la cuarta parte de las precipitaciones caídas en
Burdeos y dicha escasez de lluvias permite a los viticultores controlar el vigor y el tamaño del racimo, así como a mantener la maduración. Gracias al aire tibio y seco, las enfermedades de la vid derivadas de los hongos como el
moho y la botritis son inexistentes en el Valle de Aconcagua, lo que nos permite llevar a cabo una viticultura natural
y sustentable. |
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Una adecuada irrigación es vital en el proceso de producción de la uva en la Región de Aconcagua. Fuimos bende-
cidos con un magnífico suministro de agua nieve que baja de la Cordillera de los Andes y que desemboca en el río,
cuyo caudal es luego desviado hacia los canales de irrigación que rodean el valle y que a su vez llevan estas aguas
a los lugares indicados. A continuación, sistemas de irrigación por goteo transportan el agua hasta los pies de vides específicas. |
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La constitución del suelo del valle es diverso y complejo; los suelos fluviales son pedregosos debido a la acumula-
ción de piedras acarreadas por los glaciares de los Andes. Los suelos de los faldeos montañosos están compuestos
de granito con un alto nivel de grava y arena, mientras que los suelos del valle contienen una textura franca y fran-
ca arcillosa. |
Estos suelos pobres y pedregosos ayudan a fortalecer las parras y de este modo se obtienen vinos concentrados y estructurados. Como consecuencia, en el Valle de Aconcagua se cultivan mayoritariamente variedades tintas; principalmente Cabernet Sauvignon, Shiraz, Carménère y Merlot.
INFORME VENDMIA 2008
La temporada vitivinícola 2007-2008 termina dejando la sensación de encontrarnos frente a un año de calidad que podría definir como correcta. Esta vendimia nos presentó desafíos particulares en algunos casos, como las altas temperaturas de los meses de verano y muy buenos resultados en algunas cepas como el Merlot, Shiraz y Carmenère. La percepción general a nivel país es que se trató de un año atípico (al final casi todos lo son): el invierno más frío y seco de los últimos 40 años; temperatura del mar durante primavera 2°C bajo el promedio histórico (La Niña); primavera fría, seca (la información de nuestras estaciones meteorológicas indica que se vivió una temporada seca hasta fines de abril); alta acumulación térmica en marzo y abril.
La suma térmica de la temporada estuvo dentro de los promedios históricos en la mayoría de los valles pero con una primavera fría, altas temperaturas máximas en enero y febrero y alta acumulación térmica en marzo y abril. Para Viña Errázuriz se trató de una buena temporada en calidad con rendimientos medios, en general ajustados a nuestras proyecciones.
En todos los valles (Aconcagua Costa, Maipo Alto, Casablanca, Colchagua y Curicó), con la sola excepción del Valle de Aconcagua Interior, la suma térmica promedio acumulada entre los meses de octubre 2007 - abril 2008, medida en Grados-Día (Base 10º C, corte en 19°C) fue superior al de la vendimia 2007, y superiores a los promedios históricos, aunque con algunas diferencias importantes entre valles.
El Valle de Aconcagua Interior, presentó una condición de año frío respecto a la suma térmica histórica, destacándose dos realidades. Los viñedos Seña, Las Vertientes y Max VI, presentaron una condición de año frío, con una acumulación térmica promedio durante la temporada 2007-2008, de sólo 1603 grados-día, cifra inferior en 30 grados-día respecto a la temporada anterior (1633 grados-día) y en 82 grados-día respecto al promedio histórico (1685 grados-día), mientras que Viñedo Don Maximiano (MAX I al V) presentó una suma térmica (1644 grados-día) superior en un 2% a la temporada anterior (1612 grados-día) pero un 4,2% inferior al promedio histórico (1717 grados-día).
En el caso de Aconcagua Costa (Chilhué y Manzanar), la suma térmica fue superior (1519 grados-día) a la registrada el año 2007 (1375 grados-día).
Al analizar el comportamiento de las temperaturas a lo largo de la temporada, Aconcagua Interior, Casablanca, Leyda y Maipo Alto presentaron una primavera fría, y durante los primeros meses de la temporada (octubre a diciembre 2007) la suma térmica fue claramente inferior a la registrada la temporada anterior e inferior a los promedios históricos. Aconcagua Costa, Colchagua y Curicó, en cambio, presentaron sumas térmicas altas desde el inicio de la temporada, las que se mantuvieron durante todo el período.
Así, Colchagua se presentó caluroso, registrando la suma térmica más alta de la temporada (1700 grados-día), superior en un 6,4% al registro del año anterior (1598 grados-día) y 2,4% superior al promedio histórico (1660 grados-día), mientras que Maipo Alto tuvo una condición térmica moderada (1627 grados-día), superior en sólo un 0,8% al promedio histórico (1614 grados-día).
A partir de enero, se registraron peaks de temperaturas, con máximas absolutas que superaron los 37°C en Colchagua y los 36°C en Curicó, que rondaron los 34°C en Maipo Alto y Viñedo Don Maximiano en Aconcagua, alcanzando los 32°C en Casablanca, Leyda y Aconcagua Costa. Las altas temperaturas se repitieron en febrero (aunque menores a las de enero) y marzo y abril se presentaron inusualmente cálidos lo que hizo avanzar la suma térmica en todos los valles, quedando todos por sobre lo registrado el año anterior y algunos muy por sobre el promedio histórico (Colchagua y Maipo Bajo). El fenómeno de las elevadas máximas registradas en marzo fue capital pues éstas se mantuvieron altas durante varios días seguidos, por sobre los 32°C lo que tuvo un impacto en la condición de la fruta.
La única excepción se produjo en Aconcagua Interior (Viñedo Seña, Las Vertientes y Max VI) con temperaturas un 1,5% por debajo del registro de la temporada anterior y un 5,6% bajo el promedio histórico.
El comportamiento de las distintas etapas fenológicas (floración, cuaja, pinta y madurez), estuvo marcado por la condición de invierno seco (Aconcagua registró precipitaciones de sólo 92 mm en este período, con una disminución de un 60% respecto al promedio histórico) y frío (temperaturas medias mensuales más bajas que la temporada anterior, además de una mayor acumulación de horas frío y ocurrencia de heladas invernales), lo que influyó en un inicio de brotación entre 10-15 días más tardía que la temporada anterior, pero destacando una mayor uniformidad.
La brotación más tardía y una floración dentro de las fechas históricas, sumado a la poca disponibilidad de agua del suelo producto del invierno seco, determinaron un período de crecimiento vegetativo corto, el que sólo se recuperó entre cuaja y pinta, resultando en una temporada de vigores moderados y canopias transparentes.
Durante el mes de octubre de 2007 se registraron dos eventos fríos en la zona de Casablanca (7 y 18 de Octubre) que no presentaron mayores daños mientras que en las localidades costeras (Aconcagua Costa y Leyda) las temperaturas no bajaron de los 2,0º C como mínima.
Las altas temperaturas registradas en enero, febrero y marzo hicieron avanzar la madurez, generando al mismo tiempo en algunos valles, problemas de deshidratación de fruta, especialmente en Colchagua y muy especialmente en viñedos con manejos hídricos muy restrictivos. Esto se vio acrecentado por los pobres crecimientos radiculares debido a la falta de agua en el suelo producto del invierno seco. Como resultado, esta zona, enfrentó una vendimia temprana, con una importante disminución en los rendimientos de cepas tintas, y más particularmente en Cabernet Sauvignon, siendo éste, sin duda el principal problema de la temporada.
Uno de los principales desafíos de esta vendimia, consistió en percibir el efecto que tendrían las altas temperaturas sobre la fruta, mantener un régimen hídrico poco restrictivo y evitar deshojes excesivos para mantener la fruta protegida, especialmente por el lado del sol de la tarde.
En el caso de Aconcagua Interior, dada una condición de año más frío, debimos esperar madurez y postergar la cosecha de los tintos en 10-14 días respecto a las fechas tradicionales e ir avanzando de modo sectorizado, con uso intensivo de mapas de vigor, cosechando las áreas mas maduras dentro de cada cuartel.
Con respecto a las precipitaciones, la temporada 2007-2008 fue seca. La condición de año seco y vigor moderado se tradujo en uvas de muy buena sanidad (ausencia casi total de Botrytis y Oidio).
Durante todo el período de maduración se registraron sólo dos eventos de precipitaciones. Uno en marzo con una lluvia de baja intensidad (7-10mm en Aconcagua, 9mm en Viñedo Chadwick, 15mm en Casablanca, 11mm en Colchagua y 12mm en Curicó) y otro al final de la temporada (27 y 28 de abril) con precipitaciones de moderada a alta intensidad según los valles (10-16mm en Aconcagua, 20mm en Viñedo Chadwick, 31mm en Colchagua y 50mm en Curicó). El efecto de esta última lluvia fue limitado pues a la fecha quedaba por cosechar mayoritariamente Carmenère, cepa de piel gruesa y resistente a enfermedades.
Respecto de los volúmenes cosechados, se registran diferencias entre cepajes y valles. El Sauvignon Blanc presentó mayores rendimientos en la mayoría de los valles (incluido Leyda), salvo en Casablanca, donde el rendimiento fue significativamente menor a lo esperado. El Chardonnay de Casablanca sufrió una importante caída. La producción de Merlot es cercana a las estimaciones, al igual que la del Shiraz. Los rendimientos de Cabernet Sauvignon son menores a las estimaciones, en porcentajes que varían entre un 15 y un 25%, mientras que Carmenère está por sobre las proyecciones.
La cosecha de Viña Errázuriz será muy cercana a la proyección de diciembre de 2007 y un 12% superior a la de la temporada 2007. En las cepas blancas, el Chardonnay alcanzó un rendimiento cercano a la proyección (-3,5%) y superior al rendimiento obtenido la temporada 2007, mientras que el Sauvignon Blanc tuvo un aumento global cercano al 5% respecto a la proyección de diciembre de 2007.
En Cabernet Sauvignon observamos una disminución promedio cercana al 11% con respecto a la proyección, pero superior en un 7% respecto de los rendimientos de la temporada anterior, producto de las bajas temperaturas primaverales en Aconcagua que influyeron en una menor cuaja, lo cual se tradujo en algunos problemas de "corrimiento" y racimos más livianos.
En resumen, la condición de año frío en Aconcagua hizo que el grueso de la cosecha se concentrara en el mes de abril y la primera semana de mayo, con una distribución similar a la del 2006 y más tardía que la del 2003, 2004, 2005 y 2007.
Los vinos tintos 2008 de Aconcagua, producto de racimos y bayas de pequeño tamaño, así como la condición de año fresco, muestran buena intensidad aromática y buena concentración de fruta. Tanto el Merlot como el Shiraz presentan calidades muy buenas, con gran intensidad frutal y buena carga tánica. El Cabernet Sauvignon de niveles altos presenta gran calidad, con buena tipicidad, taninos firmes y maduros. En los rangos siguientes se observa mayor heterogeneidad de calidades y taninos algo más duros y secos que deberían evolucionar y suavizarse con el tiempo.
El Carmenère debiera entregar excelente calidad, probándose con un muy buen equilibrio entre madurez y frescura; con gran intensidad aromática, buena acidez y con taninos redondos y sedosos.
En el caso de los blancos, en Sauvignon Blanc se observa una intensidad aromática algo menor respecto del 2007, con una calidad que varía de buena a muy buena dependiendo de los manejos (canopias, riego, carga), valles y fecha de cosecha. En su segunda cosecha, Aconcagua Costa entregó excelentes calidades. En nuestros viñedos de Casablanca, el manejo cubierto de las canopias, un régimen hídrico no restrictivo, una carga moderada y una cosecha algo más tardía que el promedio nos permitieron asegurar una muy buena calidad, con buena acidez, frescura, intensidad y tipicidades marcadas, cítricas y herbáceas. En Chardonnay podemos esperar vinos llenos, potentes, maduros, algo más pesados que los elegantes y frescos obtenidos el 2007.
Francisco Baettig
Enólogo Jefe Viña Errázuriz
Mayo, 2008
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