LA LUZ DE ALTAIR
Los cielos transparentes del Alto Cachapoal se funden con las brisas frescas, con la tierra pedregosa y con las sabidurías del viejo y del nuevo mundo para producir un vino de excepción en suelo chileno. Un vino tan brillante como la estrella que lleva su nombre: Altaïr.
EL MITO
Altaïr evoca el cosmos, es la estrella más brillante de la constelación del Águila, quien forma un triángulo de energía y equilibrio con Cisne y Lira. Esta constelación había sido asociada mucho antes por los griegos con la transformación de Zeus en un águila para raptar a Ganímedes, un hermoso joven para que fuera el copero de los dioses.
Esta estrella diez veces más brillante que el sol es la que inspiró a Viña San Pedro, para producir vinos del más alto nivel en suelo chileno
VITIVINICULTURA DE EXCELENCIA
Altaïr nace para producir un vino chileno de excepción y una de las estrellas más brillantes de la constelación de vinos en el mundo. La vitivinicultura es un arte en el que no se improvisa ni se confía en la suerte, por lo que la excelencia sólo puede alcanzarse con excelencia: el terroir único, la bodega con tecnología de punta y el conocimiento de especialistas consagrados. Si se da la eventualidad de que una cosecha no alcance el nivel de calidad que hemos impuesto, optaremos por perderla en su integridad. El compromiso con la excelencia es total.
TERROIR
ALTO CACHAPOAL
El primer factor que modela el carácter de los vinos del Alto Cachapoal es la cordillera.Las brisas frescas que bajan desde los Andes, gracias a la influencia fría de ésta, moderan en forma radical las diferencias de temperatura entre el día y la noche, permitiendo así que las uvas permanezcan más tiempo en las parras. Los vinos resultantes exhiben taninos delicados y punzantes, más vivos en aromas, más frescos con una acidez vibrante. Estos vientos diseñan tintos llenos de sutileza. Antes que concentración, lo que hay en Alto Cachapoal es fineza.
MANEJO DE VIÑEDO
La viticultura de Altaïr se concentra en un manejo integrado para mantener la biodiversidad de la zona. Las hectáreas cultivadas son pocas con alta densidad de plantación. La viticultura sigue un esquema tradicional en el que la intervención en el fruto es mínima. Al mismo tiempo el riego es tecnificado, permitiendo así que cada planta reciba la cantidad justa de humedad para que sus frutos sean de la calidad esperada.
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INFORMACION TECNICA DEL TERROIR
Origen: D. O. Requínoa, Valle del Alto Cachapoal, a 90 kilómetros de Santiago de Chile. Nuestros terrenos están a los pies de la cordillera de los Andes en una ladera de características insuperables.
Superficie: 155 hectáreas, de las cuales 72 están plantadas.
Cepas: Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Merlot, Petite Verdot Syrah y Carménere.
Altitud: Los viñedos están plantados en laderas entre 600 y 800 metros sobre el nivel del mar.
Edad del viñedo: Hasta 18 años.
Suelo: Delgado, de tipo aluvial, con pedregosidad abundante (aumentando considerablemente de los 80 cm hacia abajo).Predominan los suelos de tipo franco arcillo-arenoso, con algunos sectores de origen volcánico.
Clima: Marcada diferencia entre las temperaturas del día y la noche, amplificada por la presencia de masas de aire frío que bajan de la cordillera. Esto permite atrasar la maduración de la uva.
Precipitaciones: Aproximadamente 500 mm por año, concentrados en el período invernal.
Densidad de la plantación: Desde 4.000 a 10.000 plantas por hectárea.
Poda: Todas las plantaciones están sobre pie franco, en suelos libres de plagas. La viña está plantada en espaldera vertical simple, con poda de cordón apitonado.
LA MANO DEL HOMBRE
ARQUITECTURA
El respeto por el arte del vino y por la naturaleza que lo hace posible se reflejan de manera evidente en la arquitectura de la bodega. La construcción es contemporánea e imponente pero no aspira en absoluto a opacar la belleza del entorno cordillerano sino que más bien busca fundirse con él. Los principios de belleza, simpleza y respeto por la naturaleza están tan presentes en la arquitectura de Altaïr como en la elaboración de sus vinos.
BODEGA
Un espacio único y vasto, donde la tecnología de última generación, poco a poco da paso al ambiente necesario para entender los secretos de la tierra, los aromas y el espíritu de Altaïr. Su emplazamiento al pie de un cerro aprovecha el desnivel para hacer posible un proceso completamente lineal y basado en el mero principio de la gravedad. Todo fue pensado para que sea simple y perfecto.
VINIFICACION
Las uvas de Altaïr pasan por un doble proceso de selección manual, racimo por racimo, grano por grano. La molienda resultante es transportada a la cuba por un puente grúa para aprovechar la gravedad y evitar el bombeo. El vino se guarda en barricas de roble francés hasta el momento de su embotellación. La temperatura y la humedad son controladas naturalmente por los materiales con que está construida la bodega salvo durante algunos meses del año, cuando un moderno sistema tempera el lugar donde descansa el vino. Se funden simples pero trabajosos procesos manuales con los dispositivos tecnológicos más complejos para asegurar el máximo respeto por la integridad del fruto y la excelencia del vino que saldrá de él.
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